
Cuando los
Little Golden Book fueron lanzados al mercado norteamericano en 1942 al precio de 25 centavos cada uno, empezó a cambiar la historia de las publicaciones infantiles ya que, por primera vez, los libros para niños incorporaban alta calidad y bajo precio. Los
Little Golden Book, además, se vendían no solamente en las librerías, sino que podían adquirirse en los grandes almacenes, lo que significaba una nueva y revolucionaria estrategia de marketing en el mundo editorial. Desde aquellos años de la Segunda Guerra Mundial, en los cuales la necesidad de entretenimiento para olvidar los horrores del conflicto bélico en Europa y en el Pacífico era prioritaria para una sociedad americana que intentaba apartar a los niños de la cruel realidad omnipresente, más de un billón (¡sí, con "b"!) y medio de ejemplares de esta colección han inundado los estantes de los niños estadounidenses de varias generaciones.

Como ha sido una constante en la historia editorial del siglo XX hasta hace no más de veinte o treinta años, la inmensa mayoría de los niños europeos tampoco pudimos disfrutar de los
Little Golden Book, que se restringieron, injustamente, al mercado anglosajón. En Francia, en la década de los sesenta, se produjeron algunos intentos de importar el concepto de la mano de la editorial Hachette, que denominó a sus publicaciones
Les Albums Roses. Manteniendo el clásico formato americano (17 X 20 cms., aprox.), Hachette editaba, principalmente, los cuentos basados en las películas de Walt Disney y narraciones de una de las estrellas infantiles francesas de los sesenta,
Caroline. Recuerdo que, cuando tenía yo siete u ocho años, viajé un verano con toda mi familia al sur de Francia y, en Toulouse, mis padres me compraron un precioso
Album Rose de "La Belle au Bois Dormant" de Disney que, aunque parezca mentira, todavía conservo como oro en paño y que, en esos días, aumentó de forma espectacular mi popularidad entre mis compañeros de colegio.

Los
Little Golden Book, sin perder nunca su característico encuadernado en tapa dura y su lomo forrado en papel dorado estampado de flores, han evolucionado con la sociedad, adaptándose a los gustos y preferencias de los niños. Desde los primeros años con los personajes tradicionales de la narrativa infantil americana como
Raggedy Ann,
Howdy Doody o
Frosty the snowman, hasta la eclosión de los dibujos animados para la televisión de Hanna-Barbera, Terrytoons, Warner Bros. o Jay Ward Productions, los
Little Golden Book son el referente editorial más importante de la historia de los Estados Unidos junto con las revistas del grupo
Time-Life.
Mi pasión por los
Little Golden Book empezó en 1991, a raíz de mi primer viaje a los Estados Unidos, cuando los descubrí en Nueva York en infinidad de
second hand bookstores. Naturalmente, me traje de vuelta una buena selección y, desde entonces, mi colección ha ido creciendo lenta, pero segura, a cada nueva escapada a los EUA. Y ahora, gracias a la posibilidad de realizar compras a través de Internet, de vez en cuando visito algunas tiendas virtuales donde siempre encuentro pequeñas maravillas que llegan a mis emocionadas manos en pocos días:
God bless the Net.
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