viernes, 27 de junio de 2008

Agnes Moorehead: inolvidable Endora

Hay una determinada categoría estelar que no se mide por el número de portadas en las que se figura, ni por el tamaño de las letras luminosas que rotulan un nombre en la marquesina de una sala de proyección cinematográfica. Es la categoría de los grandes intérpretes de reparto, a la que pertenece -grabado su nombre con letras de oro- Miss Agnes Robertson Moorehead, eximia actriz que dejó un legado imborrable en el cine, la televisión y la radio de los Estados Unidos de América. Su carrera, que abarca más de tres décadas en el mundo del espectáculo, es todo un despliegue de arte y de savoir faire interpretativo en un amplio registro que va desde Shakespeare hasta Kern y Hammerstein, desde los desgarrados melodramas de Douglas Sirk hasta la ciencia ficción de Rod Serling o la crítica social de Orson Welles.
Agnes Moorehead, nacida en 1900 en Clinton (Massachussets) era hija de un sacerdote presbiteriano y de una ex-cantante. Su primera aparición en público fue a los tres años de edad, en la iglesia de su padre, recitando "The Lord's prayer". Cuando la familia se trasladó a St. Louis tenía ya muy decidido que quería dedicarse a la interpretación, incorporándose al coro de la compañía de ópera municipal. La insistencia de su padre en que continuara con sus estudios la llevó a graduarse en biología, mientras actuaba en diferentes representaciones teatrales universitarias. Más tarde obtuvo un doctorado honorífico en Literatura y un master en Inglés y, finalmente, se graduó con todos los honores en la American Academy of Dramatic Arts, en 1929.
Sus inicios profesionales tuvieron lugar en la radio, donde trabajó incansablemente, a veces haciendo varios programas al día. La actriz Helen Heyes la motivó a probar suerte en el cine, pero fue rechazada al no corresponder con la tipología física estandarizada en la época. Moorehead no se desanimó y volvió a la radio, donde conoció en 1937 a Orson Welles, pasando a formar parte de su Mercury Theatre Group, uno de cuyos miembros era el actor Joseph Cotten. Después de la producción radiofónica de "Julio César" y del serial "The Shadow", sería una de las actrices que tomaron parte en la mítica emisión de "The War of the Worlds", en 1938.
Cuando Welles trasladó a su equipo a Hollywood, Moorehead debutó en el cine con "Citizen Kane", en 1941. Vendría después "The magnificent Ambersons" (1942), que marcaría el inicio del reconocimiento a los méritos artísticos de la actriz, que se vio galardonada con el premio de la Crítica de Nueva York y con una nominación al Oscar de la Academia por su trabajo en este film.
Convertida ya en una popular presencia en el cine de los años cuarenta, Agnes Moorehead firmó un importante contrato con la Metro Goldwyn Mayer, especificando una cláusula en la que se le debía seguir permitiendo trabajar en otros medios, una condición nada usual en la época dada la proverbial tiranía de los poderosos grandes estudios de Hollywood para con sus estrellas exclusivas. Durante las décadas de 1940 y de 1950, siguió trabajando alternativamente en radio, televisión y cine, apareciendo en grandes producciones como "The great Sinner" (1947), "Johnny Belinda" (1948), el musical "Show Boat" (1951), "Magnificent Obsession" (1954) o "All that Heaven allo
ws" (1955).
La década de los sesenta marca el inicio de una fructífera etapa en televisión, apareciendo en uno de los más recordados episodios de "The Twilight Zone", "The Invaders" (1961). En 1964 le sería ofrecido el papel de Endora en una de las sitcom más famosas de la historia del medio, "Bewitched". Endora representa el personaje más popular jamás interpretado por Moorehead e, indiscutiblemente, por el que es recordada por las generaciones más jóvenes gracias a las constantes reposiciones de la serie en todo el mundo. El papel de la temperamental hechicera, suegra entrometida en el matrimonio entre su mágica hija y un simple mortal, permitió a la actriz abandonarse a su lado más histriónico, forjando un inolvidable personaje de harpía, a medio camino entre una bruja del medioevo y una ególatra estrella de cine, todo ello sazonado con encantadores toques pop, muy al gusto de la década.Para el anecdotario, hay que decir que Moorehead estableció una magnífica relación con su compañera Elizabeth Montgomery y con el primer "Darrin", el actor Dick York, pero mantuvo tiranteces con quien sustituyó a este cuando tuvo que retirarse a consecuencia de su mala salud, Dick Sargent. Años después, Sargent declararía en una entrevista que consideraba a Moorehead una mujer tremendamente egoísta, añadiendo que "llegaba al plató con la Biblia en una mano y el guión en la otra", haciendo referencia al exacerbado sentimiento religioso que la actriz demostraría a lo largo de su vida.
Agnes Moorehead, a pesar de que se sentía cansada del papel de Endora, se mantuvo en la serie hasta que esta fue clausurada en 1972. Muy a menudo declaraba que no se sentía particularmente satisfecha de su trabajo en "Bewitched", siendo un comentario recurrente en las entrevistas que se le hacían "no quisiera ser recordada por esa bruja". En cualquier caso, fue seis veces nominada al Emmy por su personificación de Endora, consiguiendo finalmente este galardón por su aparición en uno de los episodios de "The Wild, Wild West", en 1967. Esta distinción se sumaría a los dos Globos de Oro ya conseguidos y a sus cuatro nominaciones al Oscar a la mejor actriz de reparto.
Agnes Moorehead murió en 1974 a consecuencia de un cáncer, después de dejar sus tierras y propiedades en Ohio a una universidad del estado, estipulando que deberían ser utilizadas "con énfasis cristiano".

jueves, 26 de junio de 2008

Weird Toons # 3: "Alien buzzard"

Los años cincuenta fueron la era dorada de la ciencia ficción. Las historias de seres llegados de otros planetas -con diferentes intenciones, según el caso- proliferaban por todas partes, e invadían cine, radio y televisión con una fuerza desconocida hasta entonces. El auge de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y los países que se encontraban detrás del oscuro y tenebroso "Telón de Acero", comandados por el Ejército Rojo dirigido desde Moscú, y los increíbles avances -aireados por los servicios propagandísticos del Pentágono- realizados por los científicos norteamericanos en materia de armamento y satélites de sofisticada tecnología, embriagaron a la industria del entretenimiento, que dejó volar su imaginación hasta cotas insospechadas. Los estudios de animación no fueron la excepción, y los dibujos animados se llenaron de extrañas criaturas procedentes de otras galaxias que surcaban el cosmos a bordo de unas muy poco aerodinámicas naves espaciales.El equipo de animadores de la Warner Bros. destacó con una serie de excelentes cartoons en los que los visitantes from outer space debían vérselas con las estrellas de la casa, Bugs Bunny, Porky Pig, Sylvester o Daffy Duck (reconvertido en una especie de sosias de Buck Rogers en el genial "Duck Dodgers in the 24 1/2 th century", en 1953).
"Jumpin' Jupiter" (A Warner Bros. Merrie Melodies, Chuck Jones, 1955), con guión de Michael Maltese, presentaba por primera vez esta especie de ave rapaz de dos metros de altura llegada del planeta Júpiter a bordo de su gigantesco platillo volante para recoger muestras vivas del planeta Tierra. Naturalmente, en pleno desierto de Arizona, donde se encuentran pasando el fin de semana cómodamente instalados en su tienda de campaña, se tropezará con Porky y su asustadizo gato Sylvester.
Tres años más tarde, Jones y Maltese recuperarán esta rara criatura en el corto "Hare-way to the stars" (A Warner Bros. Looney Tunes, Chuck Jones, 1958) enviando a Bugs Bunny a un viaje al espacio exterior a bordo de un cohete al que va a parar, por supuesto, sin saber como, en el que resultará uno de los más inspirados sci-fi cartoons de los estudios Warner, poniendo en escena una ocurrente parodia de la amenaza extraterrestre y de los peligros que acechan a nuestro planeta desde el espacio exterior. 
Bugs irá a parar, justamente, a una extravagante plataforma espacial en órbita del planeta Marte donde tendrá que vérselas con el Comandante-X (quien no es otro que Marvin Martian), el cual pretende hacer estallar en pedazos la Tierra porque le tapa la vista de Venus. Para atrapar al entrometido conejo, utilizará "Marcianos instantáneos", píldoras a las que solo hay que añadir agua para hacer crecer tantos alienígenas como se deseen. El aguilucho espacial cambia, así, de procedencia planetaria (de Júpiter a Marte) pero mantiene intactas las características del personaje, el cual, inexplicablemente, no volvió a aparecer en ningún otro cartoon de los estudios Warner a pesar de haber sido uno de los más inclasificables y originales personajes de la casa durante la década de los cincuenta. 

miércoles, 25 de junio de 2008

"Night Gallery": el arte de lo macabro

Uno de los recuerdos más vívidos de la televisión de mi infancia es el de una serie que se emitía los sábados (a una ultimísima hora de la tarde-noche lo bastante decente para que me dejaran seguir sentado frente al viejo Vanguard en blanco y negro) hacia mediados de la década de los setenta. Yo debía rondar los diez u once años, hacía poco que había pasado del pantalón corto al largo -por cierto, unos horribles pantalones de Tergal de paquidérmica extremidad- y había dejado, prudentemente, de dormir con mi hermana en la misma habitación. En mi cuarto, a solas, en plena noche, volvían a mi mente las imágenes de pesadilla que poblaban las terroríficas historias de "Galería Nocturna", estrenada en los EUA en 1970 por la NBC y cuyas emisiones se prolongarían hasta 1973, con un total de 43 episodios -y 98 historias- repartidos en tres temporadas. Rod Serling, a la sazón con cuarenta y seis años, era uno de los más importantes nombres en el género del fantástico, el terror y la ciencia ficción de la industria americana. Creador de la mítica "The Twilight Zone", una década atrás, había firmado también los guiones de producciones como "Planet of the Apes" (1968) y "Seven days in May" (1964), así como innumerables episodios para diferentes series de televisión durante los años cincuenta y sesenta. Junto a escritores del prestigio de Robert Bloch, Arthur C. Clarke, H. P. Lovecraft o Richard Matheson, dignificó la literatura de género fantástico, hasta entonces relegada a los pulps y a los seriales radiofónicos, penetrando en un campo poco explorado en el que ya había abierto brecha, en los años cincuenta, el realizador Alfred Hitchcock con su "Alfred Hitchcock Presents", y más tarde, en los primeros sesenta, con "The Alfred Hitchcock Hour". "The Twilight Zone" fue el primer programa de televisión que desarrollaba historias cortas (con una duración de unos veinte-veinticinco minutos), mezclando temáticas de horror y ciencia ficción con un confesado gusto por los finales abiertos en los que el espectador, muy a menudo, debía poner cierta imaginación de su parte.La serie se convirtió en un hito de la televisión americana, triunfando en todo el mundo y convirtiéndose en objeto de culto que, incluso hoy en día, suscita los más encendidos debates y profundos estudios.
"Night Gallery", sin apartarse del formato de historia corta desarrollada en apenas veinte minutos, era sensiblemente diferente a su predecesora. Los años sesenta habían dejado su huella en la sociedad americana y las nuevas tendencias artísticas en todos los campos arrollaban a su paso los viejos cánones estéticos. Estos nuevos conceptos se hicieron muy evidentes en la televisión, y "Galería Nocturna" fue concebida como una oscura sala de exposición en la que cada obra pictórica daba acceso a una de las historias que componían la serie, introducidas por el propio Serling, repitiendo su querido papel de host para con el público televisivo. Las pinturas fueron realizadas, en su immensa mayoría, por el artista Tom Wright, pintor de notable talento y particular estilo que mezclaba, con gran originalidad, el gótico más retorcido con el pop más vanguardista.
El episodio piloto de "Night Gallery" fue emitido el 8 de noviembre de 1969, en formato largometraje dividido en tres relatos de horror que mostraban desenlaces con cierto regusto a justicia poética, además de una evidente moralina. El segundo de ellos, "Eyes", dirigido por un jovencísimo Steven Spielberg (entonces metido a realizador de episodios de "Columbo" y a punto de rodar "Duel"), está protagonizado por Joan Crawford en uno de sus últimos trabajos como la fría e inhumana multimillonaria ciega que compra los ojos de un hombre abrumado por las deudas para poder ver durante unas pocas horas. Los otros dos segmentos, "The escape route" y "The cemetery", fueron protagonizados respectivamente por Richard Kiley y Sam Jaffe, y por Roddy McDowall y Ossie Davis.
Las historias de "Night Gallery" daban otra vuelta de tuerca a las de "The Twilight Zone", resultando, tal vez, menos sorprendentes, pero infinitamente más terroríficas y asfixiantes, apostando en muchas ocasiones por el grand guignol más descarado e incluso por un chocante sentido del humor (hay que recordar aquí la historia "A matter of semantics", con Cesar Romero como un vampiro de largos colmillos y capa roja buscando su cena en un banco de sangre). Otras, sin embargo, son recordadas como cumbres de lo terrorífico en televisión, como "The doll", "Certain shadows on the wall" o "Big Surprise". La lista de intérpretes invitados a los episodios de la serie es un catálogo de estrellas, destacando los ya citados Joan Crawford y Cesar Romero, Agnes Moorehead, Zsa Zsa Gabor, Joseph Campanella, Raymond Massey, John Carradine, Gale Sondergaard, Diane Baker, Leslie Nielsen, Geraldine Page, Vincent Price, Ray Milland, David McCallum, Virginia Mayo, Ross Martin, Bradford Dillman, Edward G. Robinson, Elsa Lanchester, Stuart Whitman o Dana Andrews, extraídos de una casi infinita lista.