De entre todas las starlettes que pasearon su belleza por la gran pantalla durante la década de los cincuenta, destacó Carolyn Jones, dotada de un talento actoral muy por encima del de la mayoría de sus condiscípulas. En unos años en los que la abundancia anatómica era moneda de cambio frecuente en los grandes estudios de Hollywood, Jones -delgada, con ojos saltones y aspecto de gorrioncillo recién caído del nido- supo hacerse un hueco en la historia del cine, sin duda ayudada por su participación en dos películas que han permanecido como referencias ineludibles del cine de horror y de ciencia ficción de los años cincuenta ("Los Crímenes del Museo de Cera y "La Invasión de los Ladrones de Cuerpos") y por una nominación al Oscar de la Academia por su papel en "The Bachelor Party" en 1957, distinción que la situó en una inmejorable posición para esperar la llegada de buenos papeles protagonistas que, sin embargo, nunca acabarían por llegar.
Carolyn Jones nació en Amarillo (Texas) en 1930. Se trasladó a California en 1947, entrando en la Pasadena Playhouse, la escuela de formación de intérpretes fundada a finales de los años veinte y conocida en Hollywood como "la factoría de estrellas". En 1952 firmó contrato con la Paramount Pictures y actuó en su primer film, "The turning point", donde apareció sin acreditación. En 1953 se casó con el que sería -años después- famoso productor, Aaron Spelling, matrimonio para el cual ella tuvo que convertirse al judaísmo. Su breve pero memorable papel en "The Big Heat" sucedió a su aparición en "House of Wax", donde sería la Juana de Arco ideal del demente profesor Jarrod, interpretado por un inspiradísimo Vincent Price, quien no dudará en cubrir el angelical cuerpo de Jones de cera ardiente para exhibirla en su museo del horror. Este remake realizado por André de Toth del clásico de 1933 protagonizado por Fay Wray resultó un éxito, tanto más por sus cualidades intrínsecas que por su proyección en 3-D, sistema ciertamente incómodo que obligaba a los espectadores a utilizar unas gafas especiales para poder disfrutar del efecto tridimensional. Este complicado formato fue publicitado a bombo y platillo en los primeros años cincuenta sin conseguir buenos resultados, siendo pronto abandonado por los estudios dado el poco rendimiento obtenido en taquilla.
En 1956 tomó parte en "Invasion of the Body Snatchers", dirigida por Don Siegel e inspirada en el serial de Jack Finney publicado en la revista Collier's. La película, uno de los mejores entretenimientos de la sci-fi de los cincuenta, no se vio libre de segundas lecturas, y muchos fueron los que vieron en ella una plasmación de la psicosis anticomunista que azotaba el país en aquellos años y de la "Caza de Brujas" del senador McCarthy. En realidad, no es más que un producto cercano a la serie B cuyos méritos se han visto exagerados por la cultura pop y el gusto por cierta estética kistch desarrollado en las últimas décadas. Con todo, la cinta sigue resultando asombrosamente interesante y, por descontado, infinitamente mejor que las posteriores versiones que del tema se han realizado.Pese a su presencia en estos dos importantes títulos, la carrera de Carolyn Jones siguió adelante de la misma discreta manera en que se había desarrollado hasta entonces, alternando una activa presencia en la televisión con apariciones más o menos estelares en la gran pantalla: actuó para Hitchcock en "El hombre que sabía demasiado" (1956), fue la novia del gangster Mickey Rooney en "Baby Face Nelson" (1957), trabajó junto a Elvis Presley en "King Creole" (1958) y se dejó ver en la lacrimógena "A hole in the head" (1959), dirigida por Frank Capra y en la que aparecería junto a Frank Sinatra.
Divorciada de Spelling en 1964, en ese mismo año conseguiría el papel de Morticia Addams en la serie de televisión de la Filmways Inc. "The Addams Family", basada en los personajes creados por el cartoonist Charles Addams en los años treinta y cuyas ilustraciones cómicas se publicaban en el periódico The New Yorker. La serie fue rodada en unos estudios de alquiler (los de la General Service en Santa Monica Boulevard, rentados habitualmente a pequeñas productoras independientes) con frecuentes problemas económicos debido a su poco holgado presupuesto que no impidieron, sin embargo, que la producción se prolongara durante dos temporadas con notable popularidad entre la audiencia, en abierta competencia con su directa rival, "The Munsters".
La Morticia Addams de Jones -sensual, exquisita, inteligente y hermosa- fue uno de los grandes atractivos de una serie que no destacó especialmente por la calidad de los argumentos de sus episodios. El anzuelo para los espectadores se escondía en unos gags visuales de tono sensiblemente chabacano, pero que funcionaban en manos de unos personajes absolutamente bizarre y, en el fondo, terriblemente encantadores. La actriz se identificó completamente con su personaje, enfundada en su vestido negro y cubierto su rubio cabello por una oscura mata de pelo, sentada en su boudoir haciéndose la manicura con una lima del siete o alimentando a su querida planta carnívora Cleopatra. Bien mirado, nada del otro mundo comparado con las costumbres de los restantes miembros de tan insólita y enloquecida familia.
Actriz de indudable talento cómico y dotada de una particular voz nasal que explotó en infinidad de personajes, Alice Pearce no consiguió en la industria del cine los laureles que, obviamente, merecía. El de Pearce es uno más de los casos en los que el trabajo de los actores de reparto eleva considerablemente la calidad de las producciones en las que aparecen, poniendo su profesionalidad y savoir faire al servicio de asuntos que no les llegan ni a la suela de los zapatos. Gladys Pearce, menuda y considerablemente fea -lamento ser tan cruel, pero quiero ser totalmente objetivo- se convirtió en el contrapunto jocoso de múltiples películas para la Metro Goldwyn Mayer, estudio proverbialmente patoso con el material de primera que tenía entre las manos, y para el que repitió su papel de amiga poco agraciada de la guapa protagonista tantas veces como le fue requerido. Por fortuna, su absoluta falta de complejos fue su mejor aliada, sirviéndole incluso para aparecer en la publicidad de una marca de productos de belleza junto a la hermosa Joey Heatherton, una imagen que explotaba hasta el límite de la mascarada su lado más freak.
El teatro, en cambio, fue más considerado con esta actriz, siendo durante los años cuarenta y cincuenta una de las más populares personalidades de Broadway donde triunfó en diferentes comedias y espectáculos musicales. La televisión, finalmente, fue quien le otorgaría la gloria imperecedera con su personaje de Gladys Kravitz en la serie "Embrujada", en la cual se mantendría durante dos temporadas hasta su muerte en 1966 y para la que creó un arquetipo de vecina chismosa y entrometida que el público de medio mundo, todavía hoy, no ha podido olvidar.
Gladys Kravitz, la vecina next door de Darrin y Samantha Stephens en "Bewitched", fue un personaje que Alice Pearce bordó de manera magistral, convirtiéndolo en un icono clásico de la television americana. Desde el segundo episodio de la primera temporada de la serie, en el que la pareja protagonista, recién casados, adquieren el que será su hogar en el 1164 de Morning Glory Circle en Westport, Connecticut (en realidad, unos terrenos en Burbank, California, cerca de los estudios Disney), Gladys Kravitz se convertiría en uno de los pesos pesados de la producción junto a su sufrido marido, Abner Kravitz (el actor George Tobias). Su obsesión por saber la verdad acerca de su insólita vecina Samantha Stephens -a la que ha visto en múltiples ocasiones haciendo uso de sus mágicos poderes- la hará ponerse en las más descabelladas situaciones, siempre al borde del colapso nervioso. Su marido, Abner, nunca creerá una palabra de los cuentos de brujas que le refiere su mujer, a la que considera víctima de terribles alucinaciones. Los gags con Pearce y Tobias eran, frecuentemente, los más hilarantes de la serie, presentando al matrimonio Kravitz siempre discutiendo acerca de sus nuevos vecinos. Abner, tremendamente flemático, nunca perderá los nervios delante de las acaloradas escenas organizadas por su histérica esposa, a la que en muchas ocasiones acabará administrando un jarabe para calmar su ansiedad.
Alice Pearce, diagnosticada de cáncer de ovarios desde mucho antes de comenzar el rodaje de "Bewitched", ocultó su enfermedad durante varios años, hasta que su mal se evidenció en demasía al terminar la segunda temporada de la serie. Sandra Gould, notable y entregada interpréte, se hizo cargo del personaje de Gladys Kravitz, pero no consiguió que la audiencia olvidase la irrepetible caracterización de Pearce. La actriz murió el 3 de marzo de 1966 a los 48 años, siéndole concedido un premio Emmy a título póstumo por su personaje en "Embrujada", del que llegó a decir que era su favorito entre todos los que interpretó en su corta existencia.