miércoles, 25 de junio de 2008

"Night Gallery": el arte de lo macabro

Uno de los recuerdos más vívidos de la televisión de mi infancia es el de una serie que se emitía los sábados (a una ultimísima hora de la tarde-noche lo bastante decente para que me dejaran seguir sentado frente al viejo Vanguard en blanco y negro) hacia mediados de la década de los setenta. Yo debía rondar los diez u once años, hacía poco que había pasado del pantalón corto al largo -por cierto, unos horribles pantalones de Tergal de paquidérmica extremidad- y había dejado, prudentemente, de dormir con mi hermana en la misma habitación. En mi cuarto, a solas, en plena noche, volvían a mi mente las imágenes de pesadilla que poblaban las terroríficas historias de "Galería Nocturna", estrenada en los EUA en 1970 por la NBC y cuyas emisiones se prolongarían hasta 1973, con un total de 43 episodios -y 98 historias- repartidos en tres temporadas. Rod Serling, a la sazón con cuarenta y seis años, era uno de los más importantes nombres en el género del fantástico, el terror y la ciencia ficción de la industria americana. Creador de la mítica "The Twilight Zone", una década atrás, había firmado también los guiones de producciones como "Planet of the Apes" (1968) y "Seven days in May" (1964), así como innumerables episodios para diferentes series de televisión durante los años cincuenta y sesenta. Junto a escritores del prestigio de Robert Bloch, Arthur C. Clarke, H. P. Lovecraft o Richard Matheson, dignificó la literatura de género fantástico, hasta entonces relegada a los pulps y a los seriales radiofónicos, penetrando en un campo poco explorado en el que ya había abierto brecha, en los años cincuenta, el realizador Alfred Hitchcock con su "Alfred Hitchcock Presents", y más tarde, en los primeros sesenta, con "The Alfred Hitchcock Hour". "The Twilight Zone" fue el primer programa de televisión que desarrollaba historias cortas (con una duración de unos veinte-veinticinco minutos), mezclando temáticas de horror y ciencia ficción con un confesado gusto por los finales abiertos en los que el espectador, muy a menudo, debía poner cierta imaginación de su parte.La serie se convirtió en un hito de la televisión americana, triunfando en todo el mundo y convirtiéndose en objeto de culto que, incluso hoy en día, suscita los más encendidos debates y profundos estudios.
"Night Gallery", sin apartarse del formato de historia corta desarrollada en apenas veinte minutos, era sensiblemente diferente a su predecesora. Los años sesenta habían dejado su huella en la sociedad americana y las nuevas tendencias artísticas en todos los campos arrollaban a su paso los viejos cánones estéticos. Estos nuevos conceptos se hicieron muy evidentes en la televisión, y "Galería Nocturna" fue concebida como una oscura sala de exposición en la que cada obra pictórica daba acceso a una de las historias que componían la serie, introducidas por el propio Serling, repitiendo su querido papel de host para con el público televisivo. Las pinturas fueron realizadas, en su immensa mayoría, por el artista Tom Wright, pintor de notable talento y particular estilo que mezclaba, con gran originalidad, el gótico más retorcido con el pop más vanguardista.
El episodio piloto de "Night Gallery" fue emitido el 8 de noviembre de 1969, en formato largometraje dividido en tres relatos de horror que mostraban desenlaces con cierto regusto a justicia poética, además de una evidente moralina. El segundo de ellos, "Eyes", dirigido por un jovencísimo Steven Spielberg (entonces metido a realizador de episodios de "Columbo" y a punto de rodar "Duel"), está protagonizado por Joan Crawford en uno de sus últimos trabajos como la fría e inhumana multimillonaria ciega que compra los ojos de un hombre abrumado por las deudas para poder ver durante unas pocas horas. Los otros dos segmentos, "The escape route" y "The cemetery", fueron protagonizados respectivamente por Richard Kiley y Sam Jaffe, y por Roddy McDowall y Ossie Davis.
Las historias de "Night Gallery" daban otra vuelta de tuerca a las de "The Twilight Zone", resultando, tal vez, menos sorprendentes, pero infinitamente más terroríficas y asfixiantes, apostando en muchas ocasiones por el grand guignol más descarado e incluso por un chocante sentido del humor (hay que recordar aquí la historia "A matter of semantics", con Cesar Romero como un vampiro de largos colmillos y capa roja buscando su cena en un banco de sangre). Otras, sin embargo, son recordadas como cumbres de lo terrorífico en televisión, como "The doll", "Certain shadows on the wall" o "Big Surprise". La lista de intérpretes invitados a los episodios de la serie es un catálogo de estrellas, destacando los ya citados Joan Crawford y Cesar Romero, Agnes Moorehead, Zsa Zsa Gabor, Joseph Campanella, Raymond Massey, John Carradine, Gale Sondergaard, Diane Baker, Leslie Nielsen, Geraldine Page, Vincent Price, Ray Milland, David McCallum, Virginia Mayo, Ross Martin, Bradford Dillman, Edward G. Robinson, Elsa Lanchester, Stuart Whitman o Dana Andrews, extraídos de una casi infinita lista.

martes, 24 de junio de 2008

Weird Toons # 2: "Witch Hazel"

Creada por el genial Chuck Jones, y uno de mis personajes favoritos de los cartoons de la Warner, la bruja Hazel es una enloquecida hechicera que trata de atrapar al escurridizo Bugs Bunny para utilizarlo como ingrediente de alguna de sus fórmulas secretas o, simplemente, para comérselo en estofado.
"Witch Hazel" -en referencia a la planta medicinal del mismo nombre- apareció en tres dibujos animados coprotagonizados junto al Conejo de la Suerte: "Bewitched Bunny" (A Warner Bros. Looney Tunes, Chuck Jones, 1954); "Broom-stick Bunny" (A Warner Bros. Looney Tunes, Chuck Jones, 1956), y "A Witch's tangled Hare" (A Warner Bros. Looney Tunes, Abe Levitow, 1959). Tuvo una aparición especial en "Transylvania 6-5000" (A Warner Bros. Merrie Melodies, Chuck Jones, 1963), y aun coprotagonizaría junto a Daffy Duck y Speedy Gonzales un corto más, "A Haunting we will go" (A Warner Bros. Looney Tunes, Robert McKimson, 1966), siendo también una de las estrellas absolutas del Especial de Halloween de 1978, "Bugs Bunny's Howl-Oween Special".
Es importante, finalmente, decir que gran parte de la aplastante personalidad de la bruja Hazel se debe, sin duda, a June Foray, voz habitual de muchísimos personajes de los estudios de animación de Hollywood.

lunes, 23 de junio de 2008

Gladys Cooper, el prototipo de la madre tiránica

Nunca he ocultado mi especial debilidad por las grandes actrices británicas, mujeres que pasaron su vida encima de los escenarios mientras desarrollaban una carrera paralela en la gran pantalla y, más tarde, incluso en la televisión, grandes damas que no pudieron resistir la llamada del cine y -hay que decir, en justicia- a las que el cine necesitaba para encarnar personajes arrancados de las páginas de autores teatrales como John Osborne, Harold Pinter, W. Somerset Maugham, Terence Rattigan, Noel Coward o Edward Albee. Actrices como Margaret Rutherford, Flora Robson, Margaret Leighton, Wendy Hiller, Hermione Gingold o Maggie Smith pasearon su arte por la pantalla sin abandonar nunca su actividad teatral, a la que regresaban siempre entre rodaje y rodaje.
Entre todas ellas quiero destacar a Gladys Cooper, una excelente actriz nacida en Lewisham, Londres, en 1888. Su primera aparición en escena tuvo lugar en 1905 con "Bluebell in Fairyland", pero no fue hasta 1922 cuando consiguió el éxito a partir de "The second Mrs. Tanqueray". A partir de ese momento, se convirtió en una de las más respetadas actrices del panorama teatral londinense, pese a que tanto la crítica como sus compañeros de profesión la acusaban de ser demasiado arrogante. Aldous Huxley llegó a decir de ella que era impasible y rígida, "actuando todo el tiempo como si fuese Galatea".
Dame Gladys Cooper (que llegaría a ser nombrada por la Reina Elizabeth II Comandante de la Orden del Imperio Británico en 1967) había comenzado muy pronto su carrera en el cine, en 1913 en el film "The eleventh Commandment", actuando en diferentes películas inglesas hasta que Alfred Hitchcock marchó a los Estados Unidos en 1940 para el rodaje de su primera producción en Hollywood, "Rebecca", para la cual ofreció a la actriz el papel de Beatrice Lacy, la cuñada de la joven y atormentada protagonista interpretada por Joan Fontaine.
Su salto al cine americano dio frutos immediatos, empezando una notable carrera en el medio que alternó con producciones británicas, sin abandonar nunca los escenarios en una apretada agenda de trabajo que la convirtió en una presencia imprescindible.
Gladys Cooper desarrolló magníficamente un personaje de mujer de clase alta, anclada en las tradiciones más rancias y portadora de inamovibles valores morales, siempre en contraposición con las ideas y movimientos de vanguardia y mostrando un enorme desconocimiento de las capas sociales medias y bajas, a las que desprecia con frases como "las clases trabajadoras no me inspiran curiosidad" ("Separate tables", 1958). Precisamente en esta película retoma uno de sus tipos más memorables, el de madre tiránica empeñada en conseguir la infelicidad de su prole a partir de un retorcido, malentendido y deformado instinto maternal. Su personaje de la encopetada señora Railton-Bell en esta gran adaptación de la obra de Terence Rattigan, acompañada por Deborah Kerr como su introvertida hija Sybil, despierta immediatamente el recuerdo de otro de sus papeles estelares, el de la señora Windle Vale de "Now, Voyager!", dirigida por Irving Rapper en 1942, en donde Cooper compone una progenitora dominante y feroz obsesionada en destrozar a toda costa la vida de su hija -interpretada por Bette Davis- manteniéndola encerrada en su adusta y victoriana mansión de Boston para protegerla de los ataques del mundo exterior. El gran público llegó, finalmente, a asociar a la actriz con este tipo de personajes en los que se movía como pez en el agua, a pesar de que su carrera se jalona de muchos otros de carácter dulce e incluso con un marcado acento naïf, como el de la madre de Lana Turner y Donna Reed en "Green Dolphin Street". Miss Cooper destacó también en sus apariciones en televisión en series de gran audiencia como "The Alfred Hitchcock Hour", "The Twilight Zone", "The Outer Limits", o en programas como los shows de Dick Powell o Ann Sothern.
En lo personal, Gladys Cooper se casó en tres ocasiones, siendo su primer marido el capitán Herbert Buckmaster en 1908 (con quien engendraría dos hijos) y, el segundo, el baronet Sir Neville Pearson en 1927 (con quien tendría una hija). Su matrimonio más estable fue con el actor Philip Merivale, con quien contrajo matrimonio en 1937 estableciéndose en Santa Monica, California, hasta la muerte de este en 1946.
Cooper regresó definitivamente al Reino Unido en sus últimos años, tomando parte en su país natal en algunos programas y series de televisión, y subiendo de nuevo a los escenarios, junto a Wendy Hiller y Leo Genn, en el montaje londinense de "A sacred flame". Falleció en su casa de Henley-On-Thames el 17 de noviembre de 1971.