domingo, 13 de julio de 2008

Weird Toons # 10: "The Sea Hag"

Fea, alta y desgarbada, con unos pies inmensos dentro de unas enormes botas y un sospechoso aire de lobo de mar muy masculino, es el archienemigo por autonomasia de Popeye, el marino. Al lado de las pendencias habidas con esta dama, las peleas del famoso marinero con Bluto, su rival por el amor de su eterna novia, Olive Oil, no pasan de ser simpáticos rifi-rafes. La Bruja del Mar, siempre acompañada por su querido buitre Bernard -que hace las veces de leal esbirro- es uno de los más sugestivos personajes de las aventuras de Popeye desde su primera aparición en las tiras cómicas de su creador, E. C. Segar, en 1929.
En estas historietas gráficas, la Bruja del Mar vivía enamorada de Popeye, y su malvado comportamiento era consecuencia directa de verse despechada por el marinero de las espinacas en favor de la andrógina Olive Oil. Así, la Bruja del Mar navega por los océanos en su barco "El Percebe Negro" siempre maquinando nuevas artimañas para destruir el amor de Popeye y de su prometida. La Bruja del Mar utilizará todos los trucos imaginables, desde prácticas de vudú hasta convertirse ella misma en una réplica exacta de Olive, sin conseguir el más mínimo resultado. Más tarde, Segar hizo desistir a la malvada hechizera de conseguir el amor del marinero, poniendo sus ojos en los de su buen amigo Wimpy (al cual, como todo el mundo sabe, la única cosa que le interesa en esta vida son las hamburguesas). Cuando la enorme popularidad de las historias de Popeye aconsejaron su salto al cine, la Bruja del Mar no sería uno de los personajes que aparecerían, a partir de 1933, en los cortos animados de los estudios Fleischer, que llevarían adelante la producción de los mismos hasta 1942. Tras la adquisición del estudio de animación por la Paramount Pictures, esta siguió con la serie hasta 1957, vendiendo entonces los derechos de estos cartoons a la Associated Artists Production (AAP), que los licenció para la pequeña pantalla. En 1960, King Features Syndicate se hizo con los derechos para producir una serie de cartoons exclusivos para la televisión. Estos estudios, fundados en 1915 por el magnate de la prensa americana William Randolph Hearst, habían creado personajes tan populares como Betty Boop, Felix the Cat, Beettle Bailey, Blondie o Krazy Kat, y ambicionaban su parte del pastel en el emergente mercado de los dibujos animados para la pequeña pantalla. La serie de Popeye realizada por la KFS sí tuvo en cuenta a la olvidada Bruja del Mar, convirtiéndola en uno de los más recurrentes personajes de la nueva serie de cartoons, que se mantendría dos años en antena con 220 cortos emitidos.

sábado, 12 de julio de 2008

¿Dos Darrins para una Samantha?

En 1969, "Embrujada" iba a comenzar el rodaje de su sexta temporada. La serie era una de las más populares jamás emitidas por la televisión, no solamente en los EUA -donde era la joya de la corona de la ABC Broadcasting- sino en el resto del mundo, conocida en infinidad de distintos países donde alcanzó magníficas cotas de audiencia. Dick York y Elizabeth Montgomery llevaban desde 1964 interpretando sus personajes de Samantha y Darrin Stephens, lo que motivó que el público americano -muy dado a confundir realidad y ficción- los considerara la pareja ideal por excelencia. Las cartas dirigidas a "Mr. and Mrs. Darrin Stephens" se acumulaban en las oficinas de la productora, y las fotografías de ambos intérpretes en familiares actitudes -generalmente, junto a la pequeña Erin Murphy, que encarnó a su hijita Tabitha- llenaban las portadas de las revistas de mayor tirada del país. La realidad era muy distinta a ese encantador bewitching american dream que explotaba la televisión. Dick York se encontraba enfermo desde 1959, cuando en el rodaje de la película "They came to Cordura" comenzó a experimentar fuertes dolores en su espalda. El calibre de estos era tan grande, que empezó a tomar analgésicos para controlarlo, convirtiéndose en una asumida forma de vida. En 1965, durante el rodaje de la quinta temporada de "Bewitched", la dolencia aumentó su presión y York no pudo soportarlo más, anunciando a la productora su retirada para dedicarse a restablecer su salud.En la ABC parecía que iba a acabarse el mundo. Los ejecutivos de la cadena se alarmaron, preveyendo que la marcha de Dick York disgustaría al público, dándole la espalda a la serie y haciendo que, en consecuencia, los anunciantes buscasen otros shows televisivos en los que publicitar sus productos. Era preciso, pues, encontrar una forma de solucionar el complicado problema de la manera más oportuna y -por supuesto- menos lesiva para el delicado gusto de la audiencia. En primer lugar, se descartó anunciar públicamente la marcha del actor. En lugar de eso, la ABC terminó de emitir la quinta temporada y, durante el verano de 1969, se reemitieron los episodios de la serie en los que no aparecía el personaje de Darrin (episodios rodados coincidiendo, generalmente, con agravamientos de la enfermedad de York) con la finalidad de preparar al público para el cambio que se iba a producir.Se contactó a Dick Sargent, un actor de cierto parecido físico con Dick York, para proponerle que se hiciera cargo del rol de Darrin Stephens. En realidad, Sargent había sido la primera opción -durante los castings para la preparación de la serie- para el papel, junto con Tammy Grimes en el personaje de Samantha. Los fans de la serie no podían suponer que, en el primer episodio de la nueva sexta temporada, se encontrarían con un Darrin distinto sin aviso previo, pero la cosa pareció funcionar y, pasada la sorpresa inicial, el público aceptó a Sargent. Se rehizo la cabecera animada por Hanna-Barbera, manteniéndola exactamente igual, pero cambiando el toon de York por el de Sargent (ambos, en el montaje que he preparado en la obertura de este post). "Bewitched" llevaba, pues, más de cinco años en antena. Era corriente, en series tan lóngevas, aprovechar argumentos de las primeras temporadas para los episodios más recientes que se estaban produciendo, cambiando algunas situaciones pero manteniendo, en muchos casos, incluso los mismo diálogos. Aquí es donde se hizo más evidente el cambio, al tener que repetir Sargent guiones que había interpretado York anteriormente. La crítica acusó al actor de ser un Darrin más "blando" que su antecesor, a lo que la productora contestó diciendo que, después de cinco años de matrimonio, el punto de vista de Darrin Stephens acerca de la brujería se había suavizado considerablemente.
En cualquier caso, la charada cuajó, y la serie se prolongó durante tres temporadas más. Su clausura en 1972 no tuvo nada que ver con el asunto de los dos Darrins, sino con el desgaste producido en la audiencia después de ocho temporadas. El matrimonio protagonista había madurado, la suegra entrometida había envejecido, y los niños habían crecido: era el momento de abandonar el 1164 de Morning Glory Circle definitivamente.

jueves, 10 de julio de 2008

Weird Toons # 9: "Mot"

"Este es el planeta Marte. Durante el verano de 1954 este planeta pasó muy cerca de la tierra, tan cerca que se perturbó la fuerza cósmica, y un bebé que iba dirigido a la Tierra nació en Marte, mientras que un bebé marciano acabó, por error, en la tierra". Esta es la interesante introducción que una voz en off nos ofrece después de los créditos de "Rocket-bye Baby" (A Warner Bros. Merrie Melodies, 1954), un corto que pertenece, por derecho, a la serie de cartoons más personal e inclasificable de Chuck Jones. En esta colección deluxe, en la que no aparecían los personajes habituales de la Warner, podemos inscribir también otras joyas animadas como "Punch Trunk" (1953), "Nelly's Folly" (1961) o "The Dot and the Line" (1965).El pequeño Mot parece tener una inteligencia muy superior a la de los otros bebés de su misma edad, además de una piel verde, orejas puntiagudas, y unas largas antenas que emiten ondas de radio cada vez que se siente contento. Ni más ni menos, como todos los niños en el planeta Marte. Estas especiales características provocan la intranquilidad de sus padres, Joseph y Martha Wilbur, que asisten asombrados a las demostraciones de genialidad de su pequeñín. Estas incluyen una pasmosa facilidad para las matemáticas y las ciencias, que Mot pone en práctica haciendo la declaración de la renta de su padre, construyendo modelos del sistema solar con pelotitas para jugar o dibujando una tabla de previsión de huracanes para treinta años después.
Un apesadumbrado Joe Wilbur, a regañadientes y para no discutir con su mujer, saca a pasear al pequeño Mot en su cochecito, aunque procurando que nadie en el barrio le vea con su insólito primogénito. Sin embargo, no siempre puede evitar que alguna vecina chismosa descubra, horrorizada, las particularidades del bebé. De regreso a casa, Joe decide entretener al pequeño sentándole ante el aparato de televisíón, donde el peculiar alienígena encontrará, encantado, una poderosa y sugerente fuente de información de la que extraerá -a partir de un juguete para niños que verá anunciado en la pequeña pantalla- las especificaciones técnicas necesarias para construir su propio platillo volante, tarea a la que se entrega immediatamente ante, una vez más, la sorpresa y desazón de los Wilbur.
Una noche, Joe y Martha reciben un mensaje de Marte en el que se les dice que su hijo, al que han llamado Yob, está en el Planeta Rojo al cuidado de la verdadera familia de Mot, y les proponen un intercambio para hacer que las cosas vuelvan a la normalidad. Horrorizados, los Wilbur ven desaparecer a Mot volando en el pequeño platillo que se ha construído. En la oscuridad de la noche, sobre los rascacielos de la ciudad, le espera una gigantesca nave marciana que le llevará de retorno a casa.Joe corre y corre tras el pequeño, sin conseguir alcanzarlo. De pronto, se despierta en la sala de espera de la maternidad del hospital. Todo ha sido un sueño. Aliviado, enciende un tranquilizador cigarrillo después de ver a su hijo, una terrestre criatura rosada de rubios cabellos ondulados. Lo que no ha visto es el brazalete que lleva puesto, en el que puede leerse el nombre "Yob".