lunes, 21 de julio de 2008

Weird Toons # 12: "Count Bloodcount"

La estrella toon de la Warner, Bugs Bunny, llega -en uno de sus frecuentes errores direccionales subterráneos- a una desolada región de Transilvania donde, buscando un teléfono, se introducirá en el castillo de cierto noble de aspecto cadavérico e inquietante que se presentará bajo el inequívoco nombre de Count Bloodcount (en el doblaje español, "Conde Sangrón"). Bugs pasará una terrorífica noche en el destartalado hogar del vampiro, aunque no lo será tanto para él como para el mismo aristócrata, que se llevará -como es previsible- la peor parte en su encuentro con el suertudo conejo.
"Transylvania 6-5000" (A Warner Bros. Merrie Melodies, Chuck Jones, 1963) fue uno de los más peculiares coqueteos de Bugs Bunny con el outré. Su título -un juego de palabras con el nombre del famoso tema musical de Glenn Miller- no deja lugar a dudas acerca de su naturaleza creepy. Los guiños al cine fantástico son constantes en este corto, que cuenta con hilarantes gags alrededor de un libro de magia negra que Bugs encuentra en los estantes de la habitación-trampa que el conde ha dispuesto para él. A destacar la magnífica escenografía del castillo del conde a cargo del gran Philip Deguard, uno de los mejores diseñadores de backgrounds de la historia de la animación. Deguard creó, asimismo, los fondos para la delirante casa de la bruja Hazel en otro corto protagonizado por Bugs Bunny, "Bewitched Bunny", en 1954.

sábado, 19 de julio de 2008

"Mi Marciano Favorito" o como vivir del cuento en la Tierra sin pegar golpe

Todos sabemos que Marte es un planeta árido y desprovisto de vida, con una gravedad treinta veces inferior a la de nuestro planeta. Y eso no lo sabemos ahora sino que, hace cuarenta años, los guionistas de televisión eran perfectamente conocedores de ello. Por suerte, Hollywood siempre se ha caracterizado por tomarse a la ligera el frío dato científico (¿qué hubiera sido sino de la ciencia ficción?) y ha optado por imaginar criaturas com0 el marciano de mediana edad que llegó a la Tierra en su nave espacial en 1963 y se quedó entre nosotros al descubrir que nuestro planeta sería para él un maravilloso oasis en el que pasar una feliz y plácida jubilación. Que la agradable temperatura de California le parecería un infierno, que el exceso de oxígeno del aire le ahogaría o que la gravedad le impediría moverse no fueron en absoluto elementos a tener en cuenta a la hora de diseñar este personaje, a medio camino entre Klaatu y el quiosquero de la esquina.
"My Favorite Martian", producida por Jack Chertok y emitida por la CBS desde 1963 a 1966, contabilizó 107 episodios, 75 de ellos en blanco y negro y 32 en color. La serie fue protagonizada por Ray Walston y Bill Bixby como, respectivamente, el antropólogo marciano de visita a la Tierra y Tim O'Hara, el periodista del The Los Angeles Sun que verá estrellarse el platillo volante procedente de Marte en las colinas cercanas a la ciudad. Tras el pasmo de rigor, O'Hara llevará al marciano -por cierto, sin un rasguño- a su casa, donde le hará pasar ante amigos, vecinos y ante su novia Lorelei Brown (Pamela Britton) como su "tío Martin". El recién llegado pronto se revelará como un ser bondadoso en extremo, con una naturaleza noble y un carácter tolerante, justo y leal. Poseedor de maravillosos dones que, al parecer, son muy corrientes en Marte, puede hablar con los animales, desaparecer a su conveniencia, leer la mente de la gente, levitar y hacer aparecer sobre su cabeza un buen par de cósmicas antenas cuando le es necesario. Este personaje fue uno de los grandes triunfos profesionales de Ray Walston, un actor increíblemente versátil cuya carrera se desarrolló en ámbitos tan dispares como el drama shakesperiano y el musical de Broadway, participando en éxitos de la gran pantalla tan sonados como "The apartment", "South Pacific" o "Kiss them for me".
Bill Bixby, por otra parte, fue uno de los más conocidos rostros de la televisión en todo el mundo, medio al que se dedicó exclusivamente. Su papel del reportero Tim O'Hara en "Mi Marciano Favorito" le catapultó a la fama, permitiéndole más tarde tomar parte en algunas famosas producciones seriadas para la pequeña pantalla como "The Magician" o "El Increíble Hulk", siendo esta última una de los grandes éxitos de los años ochenta y en la cual, anecdóticamente, Bixby y Walston volverían a trabajar juntos en un episodio llamado nostálgicamente "Mi Mago Favorito".
"My Favorite Martian" se rodó en los estudios Desilu contando con muy poco presupuesto. Lo novedoso del argumento y el gancho del personaje de Walston situaron a la serie en un buen lugar en los ratings de audiencia durante la primera y segunda temporadas, pero las cosas cambiaron radicalmente al inicio de la tercera. Jack Chertok, tristemente, estaba interesado única y exclusivamente en ganar dinero, y esta circunstancia hizo que el rodaje de la serie no fuese todo lo profesional que el equipo hubiese apetecido. Los guionistas se veían presionados para que hilvasanen sin descanso historias y gags, cuantos más mejor y sin importar demasiado la calidad del material terminado.
Esta manera de trabajar no pudo más que acabar por pasar factura al personal que trabajaba en el rodaje de los episodios, que se resintió notablemente del mal ambiente que, en ocasiones y debido a esta situación, se producía en el plató. Los actores apenas tenían tiempo para aprenderse los diálogos, y si el rodaje de un episodio terminaba por la tarde, después de haber estado trabajando desde la salida del sol, se les ordenaba que comenzasen el del siguiente sin descanso previo. Esto llegó a extenuar las fuerzas de técnicos e intérpretes, siendo Walston -que había puesto mucho esfuerzo y cariño en la serie- el más afectado, convirtiéndose en la última temporada en un autómata que trabajaba sin el menor convencimiento. La puesta en escena también se vio descuidada en beneficio de la supuesta comercialidad de unos guiones infantiles y poco desarrollados que cansaron a una audiencia desencantada con un producto del que ya habían visto todo lo que podía ofrecer.
Así, el público norteamericano  llegó a aburrirse del exceso de escenas mostrando al marciano manteniendo conversaciones con todo un rosario de animalillos que suministraba una empresa de trainers de Hollywood. Ni los intentos de Ray Walston de colar algunos guiones que había escrito -y que fueron rechazados taxativamente por Chertok- ni la inclusión de un nuevo personaje interpretado por Alan Hewitt como un detective que intenta desentrañar el misterio de la insólita personalidad del tío Martin consiguieron que la producción reflotara. Finalmente, "Mi Marciano Favorito" dejó de producirse, siendo el tema más tarde retomado en una serie de dibujos animados de la Filmation que se emitió por la CBS de 1973 a 1975 y que reproducía los gags más populares del producto original. El tema durmió el sueño de los justos hasta 1999, cuando la Disney produjo un largometraje para la gran pantalla dirigido por Donald Petrie y protagonizado por Jeff Daniels y Daryl Hannah, y con Christopher Lloyd en el papel del encantador alienígena.

viernes, 18 de julio de 2008

Yvonne de Carlo: el lado cómico de la vampiresa

De entre las vamps que los estudios de Hollywood trataron de imponer en la pantalla durante la década de los cuarenta, destacaron especialmente algunos bellísimos ejemplares que tendrían, más tarde, una trayectoria cinematográfica con mayor o menor fortuna. Mientras que la habitual miopía de la Metro Goldwyn Mayer le hacía ceder a otras productoras a su recién descubierta Ava Gardner, la Universal puso mucho empeño en promocionar su más fresco material para la temporada de 1945, una joven Yvonne de Carlo que iba a afrontar su primer papel protagonista en "Salome, where she danced" después de cinco años de papelitos intrascendentes en los que, sin embargo, se hacía ya muy evidente su calidad de estrella en ciernes.
Yvonne de Carlo se convirtió, a partir de esta película, en una suerte de sucesora de María Montez, hasta entonces diva incontestada del estudio y a la que la prensa y las gacetillas del departamento de publicidad de la Universal apodaban "Reina del Technicolor".
Una vez recogido el cetro de manos de la incendiaria dominicana -la cual se hallaba ya al comienzo de un período de franca decadencia- la hermosa Yvonne de Carlo reinó en los oropeles de la Universal Pictures, ya como exótica bailarina árabe, ya como letal presencia en un cinema noir que daba sus últimos coletazos con el cambio de década. Los personajes que interpretó forman parte de los sueños de celuloide de toda una generación alimentada con historias de piratas, contrabandistas, gangsters, aventureros de fortuna y toda clase de clichés de la masculinidad más estereotipada, a los que sirvió de hermoso y colorista contrapunto.
Nacida Margaret Yvonne -familiarmente llamada "Peggy"- Middleton en Vancouver (Canadá) en 1922, desde muy corta edad demostró un especial talento para la danza, estudiando y practicando ballet durante toda su infancia. Siendo la futura estrella todavía una adolescente, su madre -que había sido abandonada por el padre de Yvonne cuando la niña tenía tan solo tres años de edad- decidió mudarse a Hollywood para intentar conseguir para su hija un lugar en el mundo del espectáculo. En 1940, ganó el concurso de belleza Miss Venice Beach, lo que le valió comenzar a trabajar como corista en diferentes night clubs y salas de espectáculo de la ciudad, hasta que consiguió entrar en la plantilla de starlettes de la Paramount Pictures, donde no fue más allá de lucir palmito en películas de Veronica Lake o Dorothy Lamour. Su pase a la Universal le permitió mayores posibilidades de lucimiento y la oportunidad de saltar al estrellato después de "Salome, where she danced", habiendo ya adoptado como nombre artístico el apellido de soltera de su madre.
Los films de exóticas aventuras se turnaron, a partir de 1945, con westerns de bajo presupuesto, alternando estas producciones con películas que llegarían a alcanzar la categoría de clásicos del Cine Negro, como "Brute Force" o "Criss Cross", ambas junto a Burt Lancaster y en donde Yvonne brilló con luz propia en sendos papeles que parecían haber sido escritos para ella. En 1956, y a las órdenes de Cecil B. de Mille, interpretó a Sephora, la esposa de un alucinado Moisés-Charlton Heston en la versión en color de "Los Diez Mandamientos", y en donde obtuvo las mejores críticas que le ayudaron a levantar una carrera aquejada de frecuentes altibajos. De Carlo encarnó el que sería su último gran papel en la pantalla grande en "Band of Angels", junto a Clark Gable en 1957 y dirigidos por Raoul Walsh. Este remedo de películas de la Guerra de Secesión, a medio camino entre "Jezabel" y "Lo que el viento se llevó", no obtuvo, pese al holgado presupuesto con el que fue realizada, el éxito que se le suponía, en parte debido a un ya muy envejecido Gable que no podía -por mucho que lo intentara- seguir con su arquetipo de galán-canalla por excelencia. En ese mismo año de 1957, editaría un LP con standards llamado "Yvonne de Carlo sings", que aprovechaba su bien timbrada voz desarrollada en sus años juveniles en el coro de su iglesia anglicana en Vancouver.
Si bien los primeros años sesenta fueron, profesionalmente, muy decepcionantes para Yvonne de Carlo, 1964 marcaría un hito en su carrera al conseguir el papel de Lily Munster en la serie de televisión -basada en los monstruos clásicos de la era dorada de la Universal Pictures- "The Munsters". Producida por Kayro-Vue durante dos temporadas (1964-1966), la serie es una de las más famosas sitcoms televisivas de todos los tiempos, con unos adorables personajes que hoy pueden parecer encantadoramente kistch. De Carlo mostró a una sorprendida audiencia una magnífica faceta de actriz de comedia que le permitía manejarse magistralmente como la vampira devota de su familia y con vocación de perfecta ama de casa, cabeza de un no confesado matriarcado en la mansión familiar situada en el 1313 de Mockingbird Heights. La serie trasladaba situaciones cotidianas de cualquier familia americana de clase media a la peculiar circunstancia de esta saga emigrada de Transilvania a los Estados Unidos, en donde vivían siguendo los postulados del más estricto american way of life. Cuando la serie se cerró en 1966, Yvonne de Carlo frecuentó los escenarios con producciones musicales como "Pal Joey" o "Catch me if you can". En este sentido, su mayor éxito fue su papel de Carlotta Campion en la producción de Broadway del aclamado musical de Stephen Sondheim "Follies" en 1971, y en donde cantaba con gran entrega el clásico "I'm still here". En lo referente a su carrera cinematográfica, frecuentará producciones ciertamente menores, muchas de ellas de los géneros de terror y fantástico exprimiendo el recuerdo de su personaje de Lily Munster. A partir de la década de los ochenta, su actividad profesional fue espaciándose progresivamente. En 1997, tras la muerte de su hijo Michael -fruto de su matrimonio con el stuntman Robert Morgan (1955-1974)- Yvonne se retiró a la comunidad de reposo de Black Lake, hasta que su delicada salud aconsejó su ingreso en el Motion Picture & Television Hospital, en Woodland Hills, California. De Carlo falleció el ocho de enero de 2007, a los 84 años de edad, cerca de las colinas de aquel Hollywood al que había dedicado los mejores años de su vida.