Cierto es que la carrera de Florence Marly no se desarrolló del modo en que sus cualidades -que fueron muchas, y muy desaprovechadas- hubieran podido hacer creer cuando dio sus primeros pasos por el cine. En cualquier caso, podríamos inscribirla en la infinita lista de grandes proyectos de estrella que la ceguera proverbial de los capitostes de Hollywood tuvo el atrevimiento de despilfarrar. Marly, dotada de una rara belleza y de una sensualidad que atravesaba la pantalla, tuvo que ver como semejantes atributos eran ninguneados por la industria, malgastándola en películas mediocres -generalmente, de los géneros políciaco o bélico- como partenaire de actores consagrados a los que servía como contrapunto femenino. Su imagen de pantera negra enjaulada, con las garras siempre afiladas y a punto de atacar, fue convenientemente puesta en valor en los carteles que servían de reclamo publicitario a los films que interpretó, y para los que solamente se le pidió que se pasease indolentemente por la pantalla, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, deteniéndose para algún exótico y letal close-up.
Florence Marly, nacida en la antigua Checoeslovaquia en 1919, fue descubierta a la edad de dieciocho años por el director Pierre Chenal cuando era estudiante de arte en la Universidad de la Sorbona, en París. Sus felinas facciones llamaron poderosamente la atención del realizador francés, quien la incluyó en el reparto de su siguiente película, "L'Alibi" (1937). Poco después, Marly y Chenal se casaron, exiliándose ambos en Argentina cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, y donde la actriz aprovechó para rodar un par de películas sin ninguna relevancia. De regreso a París al terminar el conflicto armado, Florence Marly alternó trabajos en las posteriores películas de su marido con las de otros realizadores, destacando "Les Maudits", de René Clement, y "Krakatit", insólita producción, cercana a la ciencia ficción, rodada en su país natal por el director Otakar Vávra, ambas de 1947.
En 1948, la Paramount Pictures decidió importar a Florence Marly como un exótico producto centroeuropeo. El salto a Hollywood se consumó con "Sealed Verdict", drama bélico de Lewis Allen donde compartió protagonismo con Ray Milland y Broderick Crawford. "Tokio Joe" (1949) y "Tokio File" (1951), no supusieron ningún éxito de taquilla, pese a que en la primera apareció junto a Humphrey Bogart en una intriga ambientada en Japón en los años posteriores a la guerra. Después de "Undersea girl" (1957), una vez más un producto menor que sirvió para explotar a fondo sus encantos junto a los de Mara Corday, otra ilustre y bella segundona, Marly comenzó a trabajar para la televisión, realizando también una escapada a Corea para un entertaining the troops.Marly tuvo que escapar a Europa cuando su nombre apareció en las listas negras del senador Joseph McCarthy y su "Caza de Brujas", aunque pronto se aclaró el asunto, al revelarse que su nombre había sido confundido con el de Anna Marly, cantante rusa de night club. Regresó a Hollywood ya divorciada de Pierre Chenal, convirtiéndose en asidua de diferentes series para la pequeña pantalla.
La carrera cinematográfica de Marly jamás volvería a remontar, aunque se convirtió, mediados los sesenta, en una sugerente presencia en algunas películas de ciencia ficción que han conseguido que su nombre figure en los anales del género, aunque pertenezcan a su apartado más underground. "Planeta Sangriento", también conocida como "Reina Sangrienta" ("Queen of Blood", 1966) fue la primera de ellas y la más popular, convirtiéndose con el paso de los años en un film de culto que encabeza las listas de los amantes de la ciencia ficción en su faceta más descarnadamente bizarre.
"Queen of Blood" fue producida, aunque sin acreditación, por Roger Corman, quien la distribuyó a través de su compañía American International Pictures.La película fue dirigida por Curtis Harrington, realizador bregado en el género tanto en cine como en televisión, y del que cabe destacar otros films como "Voyage to the Prehistoric Planet" (1965), "Games" (1967) o "What's the matter with Helen?" (1971). En lo referente al reparto, aparecieron junto a Marly los intérpretes John Saxon, Basil Rathbone, Judi Meredith y Dennis Hopper. "Queen of Blood" es un festival de imaginativa ciencia ficción en su estado más puro, una fuente de la que beberían, años más tarde, realizadores de la talla de Ridley Scott, cuya obra maestra, "Alien, el octavo pasajero", tiene una línea argumental calcada de la película de Harrington.
Una expedición terrestre es enviada a Marte al haberse recibido señales del aterrizaje de una nave procedente del espacio exterior, la cual transporta a una alienígena (Florence Marly) que es rescatada inconsciente por el equipo terrícola. En el viaje de vuelta a la tierra, la criatura extraterrestre despertará de su sueño y comenzará a alimentarse de la sangre de los tripulantes de la nave, eliminándolos a todos excepto a la pareja protagonista, quienes consiguen acabar con ella. Lo que ellos no saben es que la vampírica reina ha puesto sus huevos por todos los rincones de la nave, y ahora su maligna semilla va de camino a la Tierra.
La carrera cinematográfica de Marly jamás volvería a remontar, aunque se convirtió, mediados los sesenta, en una sugerente presencia en algunas películas de ciencia ficción que han conseguido que su nombre figure en los anales del género, aunque pertenezcan a su apartado más underground. "Planeta Sangriento", también conocida como "Reina Sangrienta" ("Queen of Blood", 1966) fue la primera de ellas y la más popular, convirtiéndose con el paso de los años en un film de culto que encabeza las listas de los amantes de la ciencia ficción en su faceta más descarnadamente bizarre. Hoy en día, aún es frecuente la aparición de textos en publicaciones y webs especializadas acerca de si "Queen of Blood" es una buena o una mala película. No creo que sea necesario entrar en tan puntillosas precisiones. El film es un gran divertimento, especialmente indicado para los amantes del cine de ciencia ficción de los cincuenta y los sesenta, plagado de alucinantes naves espaciales de tecnología imposible y alienígenas de piel verdosa.
"Queen of Blood" es la sublimación del subgénero, una recreación absoluta y complaciente en los tópicos de la serie B, comenzando por el llamativo lanzamiento que se preparó para la película, el cual incluyó la publicación de un pulp en cuya portada aparecía Marly exhibiendo generosamente todo lo que el film no podía mostrar, además de un trailer cinematográfico que contenía frases tan sabrosas como a deathless witch who devours men, o turns the Milky Way into a galaxy of gore.
¿Quién que se encuentre rondando -por arriba o por abajo- los cuarenta no recuerda a los integrantes de la familia Tracy? En mi caso, fueron mis héroes favoritos desde que sus aventuras se emitieron por televisión hacia finales de los años sesenta, en franca competencia por mi lealtad con otras series que -curiosamente- pertenecían a la misma productora, como "Stingray" o "Captain Scarlet". Pero no, los "Thunderbirds" siempre tuvieron su rincón especial, cálido y resguardado, en mi corazón de niño arrobado por las maravillas que se desplegaban en la pantalla del televisor: islas que ocultaban bases supersecretas; gigantescas naves voladoras; chinos malísimos que querían apoderarse del mundo; ciudades enteras que saltaban en pedazos y aristócratas británicas que tenían una doble vida como agente secreto. No se podía pedir más emoción, ciertamente.
Recuerdo que, entre otras preciosidades del merchandising hispano que se produjeron alrededor de "Guardianes del Espacio", figuró una caja -hoy en día, casi una quimera- lanzada al mercado por la entrañable Comansi llamada "El Alunizaje", conteniendo las figuras policromadas de los personajes de la serie, las naves espaciales, y un curioso relieve de la superficie lunar que podía usarse como diorama, todo ello en rarísimos colores y fabricado en plástico barato, lleno de rebabas. Daba igual, de verdad. Era una pura filigrana camp, un tesoro que me hizo pasar horas y horas, y meses, y años, de ilusión y fantasia. Hoy en día, es un juguete muy difícil de encontrar, y si aparece alguna vez por Ebay o por cualquier otra página de compra-venta-subasta de coleccionismo, su precio es muy elevado. Mi opinión es que lo vale, y ando madurando la idea de regalármelo una de estas navidades. Si es que consigo dar con uno, naturalmente.
El álbum de cromos y los libros encuadernados en tapa dura de la Editorial Fher vuelven a estar en mis estanterías, después de la desafortunada desaparición, en algún nefasto momento de la década de los setenta, de los que tuve cuando niño (tengo en mi mente una imagen borrosa, muy vaga, de mí mismo recortando las figuras del álbum de cromos como si fueran muñequitas de papel, pero prefiero no ahondar en el recuerdo porque podría ponerme enfermo). En cualquier caso, la serie me ha acompañado prácticamente durante toda mi vida y, hoy, además de los ítems de colección que he atesorado, puedo disfrutar de la serie completa en DVD, editada en España -aunque parezca mentira- por Suevia Films en un atractivo estuche que incorpora los once discos que contienen los treinta y ún episodios de la serie.
Hacia finales de 1963, la producción de la serie de televisión "Stingray", protagonizada por marionetas animadas por hilos, estaba a punto de terminar. Sus productores, el matrimonio formado por Gerry y Sylvia Anderson, necesitaban un nuevo éxito que continuara con la espectacular carrera iniciada por sus anteriores series, la primera de las cuales fue "Supercar" (1960-1961), seguida por "Fireball XL5" (1962), y por la ya mencionada "Stingray". La idea de producir "Guardianes del Espacio" surgió a partir de un hecho real publicado en la prensa y que acababa de suceder en Alemania, cuando un grupo de mineros quedaron fatalmente atrapados a trescientos metros de profundidad. Los trabajos para rescatar a estos hombres fueron arduos y llevaron muchos días, lo que hizo pensar al imaginativo Anderson en un equipo de rescate altamente sofisticado y poseedor de la más ultramoderna tecnología que sería requerido para misiones muy peligrosas y arriesgadas. Anderson fabuló alrededor de este concepto, y visualizó a una familia, los Tracy -padre ex-astronauta más cinco hijos varones- que habitaban en una isla de los Mares del Sur donde tenían su base secreta. Nadie en el mundo sabría de su localización, ni tampoco de quienes formarían el equipo, que adoptaría el llamativo nombre de International Rescue. La acción se situó en el año 2065, entonces un siglo adelante en el tiempo.
En Londres, Rescate Internacional cuenta con una imprescindible colaboradora, Lady Penelope Creighton-Ward, una bella aristócrata especializada en el más sofisticado espionaje, ayudada por su fiel mayordomo, un ex-presidiario rehabilitado cuyos dedos resultan ser más eficaces que ganzúas. Aloysius Parker es, también, el chauffeur privado de Lady Penelope a bordo del FAB 1, un espectacular Rolls-Royce de color rosa, seis ruedas y techo transparente que, si es preciso, puede alcanzar extraordinarias velocidades y está equipado con utilísimos gadgets, al más puro estilo del Aston Martin del agente 007. Penny, como es llamada cariñosamente por los Tracy, utiliza para sus actividades sus importantes y selectos contactos en todo el mundo, ofreciendo a International Rescue un valioso servicio logístico.
Con el paso del tiempo, la serie ha alcanzado la categoría de clásico de la televisión, reemitida constantemente por numerosas cadenas a nivel internacional y que ha generado un importantísimo negocio de merchandising, que incluso hoy en día sigue lanzando al mercado espectaculares productos, tanto a nivel de coleccionismo como destinados al juguete infantil. En este apartado han destacado, tradicionalmente, Matchbox y Carlton International.