domingo, 22 de junio de 2008

Insólita "Eerie Indiana"

En 1991, la NBC comenzó las emisiones de "Eerie Indiana", una serie de televisión que tan solo contó con un total de 19 episodios, pero que a partir de ese momento -y gracias a su reemisión en 1997 en FOX- se ha convertido en objeto de culto para toda una legión de fans en los Estados Unidos. Creada por José Rivera y Karl Schaefer, la serie incorporó como asesor creativo y director de muchos de sus episodios al realizador Joe Dante ("Gremlins", "The howling", "Twilight Zone: the Movie" o "Matinee"), el cual aportó su maestría en el género fantástico a una serie llena de referencias y guiños al cine y la televisión clásicos de terror y ciencia-ficción.
El argumento gira alrededor de Marshall Teller (un adolescente Omri Katz, al que habíamos visto años atrás en "Dallas" como hijo de J.R. Ewing), quien se traslada a vivir con su familia a una desolada ciudad en mitad del estado de Indiana, Eerie, con tan solo 16.661 habitantes. Marshall, el cual tiene su antiguo hogar en Nueva Jersey como un prototipo de lo que es normal, se da cuenta muy pronto de que el lugar que sus padres han elegido para vivir no es, precisamente, de lo más habitual. Enseguida conocerá a Simon Holmes (Justin Shenkarow) un chico que parece ser una de las pocas personas en la ciudad que se percata de los hechos inusuales que allí suceden. Los dos tendrán que afrontar aventuras extrañas e insólitas en una comunidad plagada de misterios como un terrorífico grupo de perros inteligentes que están planeando apoderarse del mundo; niños que se conservan como tales durante treinta años dentro de envases de Foreverware; un gigantesco Bigfoot que revuelve constantemente los cubos de basura de los vecinos, o un no-muerto Elvis Presley que habita en una casita con jardín en los suburbios de la ciudad.
La serie tuvo un spin-off en 1998, "Eerie Indiana: the Other Dimension", rodada en Canadá y que seguía la línea argumental del producto original, aunque no gozó de un gran éxito y se prolongó tan solo una temporada. En 2004, "Eerie Indiana" fue editada en DVD con los diecinueve episodios originales, más uno inédito jamás emitido por la NBC.

sábado, 21 de junio de 2008

Eve Arden, mucho más que una cómica americana

Resulta interesante analizar las diferentes relaciones que establecemos con los rostros que se asoman a la pantalla. Estos pueden parecernos bellos o feos, dulces o ásperos, deleznables o deseables, o también pueden dejarnos simplemente indiferentes. Otros, en cambio, nos resultan tan familiares que tenemos la sensación de encontrarnos con un pariente, o con un viejo amigo al que hace tiempo que no hemos visto, caras a las que el gran público no es capaz de asociar con un nombre, pero con las que se siente como si estuviera en casa. Este es el caso de Eve Arden, una de las intérpretes de reparto más populares de la historia del cine americano. Puede añadirse, además, que Miss Arden fue una gran actriz, creadora de un arquetipo de mujer, independiente e indomable, siempre dispuesta a ponerse a la altura de sus partenaires masculinos en lo que hiciera falta, convirtiendo la lucha de sexos en uno de los leitmotiv más recurrentes de los papeles que tuvo que interpretar. Su innata vis cómica y su enorme expresividad facial la ayudaron a componer inolvidables personajes, muchos de ellos tan soberbiamente recreados que conseguían atraer la atención del público robando, materialmente, la película a las estrellas principales.
La carrera de Eve Arden, desarrollada primero en los escenarios, más tarde en el cine y, finalmente, en la televisión -donde alcanzó las cabeceras de crédito que en la pantalla grande no había conseguido- es uno de los más claros ejemplos del triunfo de la profesionalidad y la valía artística por encima de los encorsetados parámetros del Hollywood clásico.
Nacida Eunice Quedens el 30 de abril de 1912 en Mill Valley, California, se interesó muy pronto por el mundo de la interpretación, debutando en una compañía de repertorio al terminar sus estudios elementales, a los dieciseis años. Después de aparecer en un par de películas menores con su verdadero nombre, adopta el de Eve Arden a mediados de los años treinta. Comienza a destacar con dos papeles interpretados en 1937 en las películas "Oh, Doctor" y "Stage door", en esta última al lado de dos estrellas consagradas como Katharine Hepburn y Ginger Rogers. En este período, Arden trabaja en docenas de películas, convirtiéndose en un rostro muy conocido por el público de las salas de exhibición cinematográfica. En 1939 explotará su lado más cómico junto a los Hermanos Marx en "At the circus", como la acrobática Peerlees Pauline.
El triunfo y el reconocimiento unánime de la crítica le llegará en 1945, cuando es nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto por su papel de Ida Corwin en la excepcional "Mildred Pierce" de Michael Curtiz, junto a Joan Crawford (quien sí se llevó a casa la estatuilla a la mejor protagonista femenina por su extraordinario recital interpretativo). Ida Corwin es, tal vez, el personaje que mejor aglutina los componentes específicos del arquetipo que Eve Arden desarrollaría a lo largo de su dilatada carrera, y que se vería -por otro lado- obligada a repetir en múltiples ocasiones. Buen ejemplo de ello son la sargento soviética de "The Doughgirls" (1944), la directora de moda de "Cover Girl" (1944), o la secretaria de dirección de "One touch of Venus" (1948).
La década de los cuarenta será también de una importante actividad en el medio radiofónico, principalmente con el serial "Our Miss Brooks" que realizó para la CBS Radio, donde interpretaba a la profesora de instituto Constance Brooks, uno de sus más recordados personajes. En 1952, coincidiendo con el declive de su carrera cinematográfica, la CBS le ofreció convertir "Our Miss Brooks" en una serie para la televisión, de la que se emitieron 108 episodios. Arden todavía volvería a interpretar este personaje en la adaptación a la gran pantalla que se realizó en 1956. Estrenó para la televisión "The Eve Arden Show" en 1957, un programa que, pese a la gran popularidad de la actriz, no alcanzó los niveles de audiencia esperados y fue cancelado tan solo al cabo de un año de su estreno. En los años sesenta y setenta trabajó casi exclusivamente para la pequeña pantalla, en cameos para series tan populares como "Bewitched", "The man from UNCLE", "Ellery Queen" o "The Love Boat".
Aún saboreó un grandioso triunfo estelar junto a Kaye Ballard en la serie que ambas protagonizaron, "The Mothers-In-Law", de la que se emitieron 44 episodios de 1967 a 1969. Su última aparición fue en un capítulo de "Falcon Crest", en 1987. Tres años más tarde, el 12 de noviembre de 1990, Eve Arden moría en Los Angeles, dejando tras de sí una larga trayectoria cuajada de éxitos, dos matrimonios (con Ned Bergen, 1939-1947, y con el actor Brooks West, 1952-1984), un hijo natural y tres adoptados, y una autobiografía, "The three phases of Eve", publicada en 1985.

martes, 17 de junio de 2008

Narciso Ibáñez Menta: el rostro del terror

Ultimamente he estado revisionando los viejos episodios de "Historias para no dormir", la serie original de Narciso Ibáñez Serrador. Podría estar horas y horas escribiendo acerca de esta producción de Televisión Española que se empezó a emitir en 1964, pero prefiero dejarlo para otro momento, dado que merece no una, sino muchas entradas en este blog y me gustaría poder prepararlas a conciencia. Una de las mejores series de televisión jamás realizadas en este país no merece menos.
De quien me gustaría hablar aquí es del protagonista de un gran número de episodios de esta serie, y uno de los rostros más directamente asociados al terror y al suspense made in Spain. Me estoy refiriendo a Narciso Ibáñez Menta, padre del citado Narciso Ibáñez Serrador y uno de los mejores actores españoles del siglo XX, un intérprete excepcional que desarrolló una importantísima carrera teatral a ambos lados del Atlántico, convirtiéndose más tarde en una figura enormemente popular trabajando en el medio televisivo, y que también tuvo una dilatada presencia en la gran pantalla. Ibáñez Menta fue, así pues, uno de los actores más completos y preparados de su generación, un cómico excepcional con un amplísimo registro que le valió premios y distinciones y el reconocimiento internacional.

Narciso Ibáñez Menta nació en 1912 en Sama de Langreo (Asturias), hijo de los artistas líricos Narciso Ibáñez y Consuelo Menta. A los ocho días de su nacimiento, tuvo su primer contacto con las tablas, apareciendo sobre el escenario en brazos de la actriz Carola Ferrando. Pasó su infancia viajando constantemente por España y América junto a sus padres, asentándose años después en Buenos Aires, donde en 1934 se casó con la actriz Pepita Serrador y con quien tuvo un único hijo, Narciso. En Buenos Aires, en 1933, se inició en el género de terror con las adaptaciones teatrales de "El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde" y "El fantasma de la Ópera". Anteriormente, se había curtido poniendo en escena asuntos clásicos como "Manos sucias" de Sartre, "Fausto" de Goethe, o "La muerte de un viajante" de Arthur Miller. En Argentina llegó a interpretar 45 películas, compaginando la actividad cinematográfica con la dirección teatral y como guionista de radio y televisión.
Su regreso a España a principios de los años sesenta coincide con el auge del teatro en Televisión Española, donde uno de los principales puntales de su programación era el mítico "Estudio 1", para el que interpretó, entre otras obras, la magnífica "El asfalto", que se llevó todos los premios internacionales habidos y por haber y que asentó la valía como guionista y realizador de su hijo Narciso Ibáñez Serrador. A partir de ese momento, pasa a dedicarse con exclusividad a la pequeña pantalla, desarrollando ampliamente una de sus facetas más personales y que ya le había valido la admiración del público y la profesión durante sus años en Argentina: la caracterización. El propio actor desarrolló un extenso catálogo de maquillajes de gran efectividad que él mismo aplicaba sobre su rostro usando, a menudo, de trucos caseros inspirados en los que utilizaba el mismísmo Lon Chaney en tiempos del cine mudo.
Uno de sus mayores triunfos durante ese período fue la serie "¿Es usted el asesino?", confeso remake de uno de sus éxitos en la televisión Argentina, siete años atrás, que dirigió y protagonizó en 1968. En "Historias para no dormir" trabajó, de nuevo, a las órdenes de su hijo con la adaptación de narraciones de terror del propio Ibáñez Serrador (que firmaba los guiones con el seudónimo "Luis Peñafiel"), Edgar Allan Poe o Ray Bradbury. La serie original, estrenada en 1964, dio pié a una segunda entrega en color en 1971, protagonizando Ibáñez Menta el más recordado de estos nuevos episodios, "El televisor". Todavía se rodarían algunos guiones más en 1982, pero ya sin la expectación despertada en la audiencia en las anteriores ocasiones.
A partir de ese momento, su actividad profesional va espaciándose progresivamente, aceptando poquísimos trabajos durante las décadas de los ochenta y los noventa, coincidiendo con un considerable deterioro de su salud, que finalmente le hizo viajar a la otra dimensión el 15 de mayo de 2004, en Madrid, a la edad de 91 años.
Su rostro enjuto, sus maneras elegantes y siniestras, su versatilidad y su capacidad para la metarmofosis han quedado como representación de una de las más altas cumbres alcanzadas por un actor en este país. No podrá haber nunca más otro Narciso Ibáñez Menta, porque él, al igual que otros pocos intérpretes, muy pocos, pertenece a un Olimpo de irrepetibles talentos. Si en este país tuviésemos para con nuestros grandes del espectáculo el mismo respeto y consideración que se les tiene en otras latitudes (Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Italia, sin ir más lejos), Ibáñez Menta podría equipararse a mitos como Boris Karloff o Vincent Price. Méritos le sobraron a este hombre, que sigue erizándome el vello cuando me mira y se ríe, enloquecido, desde la pantalla del televisor.